A tan solo tres kilómetros del municipio de Benassal, en pleno corazón del Alto Maestrazgo, se encuentra el Paraje Natural Municipal El Rivet, uno de los bosques mejor conservados de la provincia. Declarado oficialmente paraje natural en 2005, este enclave de 16 hectáreas y cerca de 900 metros de altitud es una joya botánica que sorprende por su majestuosidad.
El Rivet está formado por árboles con varios siglos de vida que han sido testigos de la historia del bosque como guardianes silenciosos que han protegido este rincón natural generación tras generación.
Fauna, flora y ejemplares monumentales


El paisaje de El Rivet está dominado principalmente por robles valencianos y carrascas, árboles que llevan siglos creciendo en este bosque y que forman parte de su identidad. Entre ellos destacan cuatro ejemplares monumentales: dos robles valencianos, una carrasca y una hiedra, todos incluidos en la guía de «Árboles y arboledas singulares de las comarcas de Castellón». Su presencia convierte este paraje en un lugar especialmente interesante para quienes disfrutan descubriendo la riqueza botánica del territorio.
El bosque cuenta también con una microrreserva de flora, señalizada con paneles que permiten conocer algunas de las especies vegetales y particularidades del entorno mientras recorres sus senderos. Una oportunidad para detenerse, observar con más atención la vegetación que nos rodea y descubrir pequeños detalles que quizá pasarían desapercibidos durante el paseo.
El sendero discurre entre árboles centenarios, con el musgo cubriendo parte de sus troncos y la sombra de sus copas acompañando el recorrido. El silencio del bosque y la vegetación que lo envuelve crean una atmósfera casi mágica, de esas que hacen que quieras detenerte unos instantes antes de continuar caminando.
Un espacio para desconectar
Además de su riqueza botánica, El Rivet regala a quienes lo recorren unas vistas únicas del término municipal y de las montañas del Maestrazgo. Tras pasear entre sus árboles centenarios, puedes detenerte a contemplar el paisaje, dedicar un rato a la fotografía o continuar explorando el entorno a través del senderismo. También es un lugar para quienes simplemente buscan un paseo tranquilo y unos momentos de desconexión en plena naturaleza.

El paraje cuenta, además, con un área recreativa equipada con fuente, merendero y paelleros. Durante el verano se habilita la piscina y, en Pascua, abren las pistas de tenis, la cafetería y las duchas. Unas instalaciones que permiten alargar la visita y disfrutar de una jornada al aire libre, combinando el paseo por el bosque con otras actividades.
Pasear por el Rivet de Benassal es sumergirse en un paisaje que invita a bajar el ritmo. Rodeado de robles monumentales y vistas inmensas, el visitante siente que se aleja del barullo del día a día. Un rincón que demuestra que Castellón guarda lugares capaces de sorprender.





