El sonido de la música se mezcla con las conversaciones de los mercaderes, mientras los distintos gremios recorren las calles con vestimentas de otra época. A su alrededor, las representaciones teatralizadas dan vida a escenas que podrían haber sucedido siglos atrás. Por unos días, l’Alcora cambia de aspecto y sus calles recuperan el bullicio de aquel pasado en el que comenzaron a forjarse los orígenes del pueblo.
Los días 13, 14 y 15 de noviembre, la localidad acoge una nueva edición de Al-Qüra, una recreación histórica que rememora el encuentro de culturas que marcó los primeros pasos de l’Alcora.
Al-Qüra, una pequeña alquería a principios del siglo XIII
A principios del siglo XIII, Al-Qüra no era más que una pequeña alquería de origen andalusí. Sus calles y construcciones daban forma a una comunidad cuya vida transcurría entre los oficios, las labores del campo y las costumbres de la época. Aquel pequeño asentamiento sería el punto de partida de una historia marcada por el encuentro de culturas. Con el paso de los siglos, el pueblo fue cambiando, pero las huellas de aquel pasado siguen formando parte de la identidad de l’Alcora.



La recreación histórica de Al-Qüra recupera precisamente aquel periodo y permite asomarse a los orígenes del municipio. A través de las escenas y actividades que toman las calles, vecinos y visitantes pueden imaginar cómo era la vida en aquella pequeña alquería y conocer algunos de los acontecimientos que marcaron su evolución.
Un pueblo que vuelve al siglo XIII
Durante los tres días de celebración, el casco antiguo de l’Alcora se transforma en un mercado medieval. Más de 500 vecinos participan en Al-Qüra, ataviados con vestimentas fieles a la época, para recrear el día a día de aquella pequeña alquería. Panaderos, agricultores, cazadores y herreros vuelven a ocupar las calles con sus antiguos oficios. A su alrededor, las tabernas y los puestos de artesanía tradicional recrean el ambiente de un mercado medieval, entre conversaciones, actividad y el ir y venir de quienes recorren sus puestos.

Al recorrer sus calles, también nos podemos encontrar con representaciones de algunos de los episodios históricos de aquel periodo, como las escaramuzas entre almogávares y tropas musulmanas o la firma de las capitulaciones de l’Alcalatén ante el noble Ximén d’Urrea. La cetrería, la música antigua, las danzas y el teatro itinerante se suman a la celebración, llenando las plazas y callejuelas de sonidos, movimiento y escenas que transportan a otra época.
Entre un puesto de artesanía y una representación teatral, cada rincón ofrece una nueva forma de descubrir cómo se vivía siglos atrás. La recreación no se limita a recordar aquellos acontecimientos, sino que los lleva de nuevo al lugar donde una vez tuvieron lugar, las propias calles del pueblo.
Una experiencia para todas las edades
Al-Qüra también reserva un espacio para los más pequeños, con actividades y talleres que les permiten acercarse a la historia de una forma participativa y entretenida. Una manera de compartir la experiencia en familia y de que distintas generaciones descubran juntas cómo era la vida en otros tiempos.

Entre los oficios tradicionales, las escenas teatralizadas y el ambiente del mercado medieval, cada visitante puede vivir una manera diferente de sumergirse en el pasado. Durante ese fin de semana, pasear por l’Alcora es hacerlo con otra mirada. Descubrir entre sus plazas y callejuelas las huellas de quienes habitaron estas tierras hace siglos e imaginar cómo era aquella pequeña alquería de Al-Qüra, donde comenzó a construirse la identidad de un pueblo.





