El murmullo de las conversaciones y las risas de los vecinos se ve interrumpido por el choque de dos espadas. De repente, casi sin esperarlo, dos caballeros aparecen frente a ti en medio de una batalla. Una escena que normalmente veríamos en una película o leeríamos en un libro de época sucede ahora ante tus propios ojos.
Durante un fin de semana, estas escenas dejarán de pertenecer a la ficción para tomar las calles de Culla. La localidad acoge la VIII Recreación Histórica de Culla 1233, una cita que transforma por unos días la tranquilidad de su casco histórico en el bullicio propio de la Edad Media.
Viajamos hasta el siglo XIII para revivir uno de los episodios más significativos de su historia, el momento en que pasó a manos cristianas durante la conquista del territorio valenciano.

La conquista cristiana de Culla
Los días 17 y 18 de octubre, la villa vuelve la mirada al siglo XIII para recordar uno de los episodios que marcaron su devenir. En 1233, Blasco de Alagón, noble aragonés vinculado a la expansión de los territorios de la Corona de Aragón durante el reinado de Jaume I, conquistó el territorio, que hasta entonces había permanecido bajo dominio musulmán.
A partir de ese momento, inició una nueva etapa. En 1244 recibió su Carta Puebla, un documento que regulaba su organización como población cristiana. Décadas después, en 1303, pasó a manos de la Orden del Temple, y tras la desaparición de la orden, Culla quedó vinculada a la Orden de Montesa en 1317.
La recreación histórica de Culla 1233 recupera parte de este pasado y nos acerca a los acontecimientos que marcaron la villa durante la Edad Media.

Batallas, mercadillos y la vida en las calles
Durante dos días, pasear por sus calles será una forma de viajar al pasado y acercarse a la vida medieval. Las calles del casco histórico acogerán escenas que nos trasladan hasta el siglo XIII, con tensas batallas entre las tropas cristianas y la guarnición sarracena de la villa. El choque de las armas y los movimientos calculados de los combatientes harán que sigas cada enfrentamiento con el corazón en un puño, esperando el desenlace, como si por un instante también formaras parte de la batalla.
Pero la vida medieval no transcurría únicamente entre batallas. También había calles llenas de gente, mercados y encuentros cotidianos. Este evento nos acerca también a esa otra cara de la época, a través del mercadillo medieval, los puestos de comida y los desfiles con vestimentas inspiradas en aquellos siglos. Una forma de imaginar cómo era el día a día de quienes vivían aquí hace cientos de años.

Culla, un pueblo medieval que no necesita decorados
Parte del encanto de la recreación está en el lugar donde sucede. Culla conserva en sus calles estrechas, sus casas de piedra y las ruinas de su antiguo castillo las huellas de su pasado medieval. Aquí no hacen falta grandes decorados para imaginar otra época. Basta con recorrer el casco histórico y dejarse llevar por lo que ocurre a tu alrededor.
Un fin de semana para recorrer el municipio con otros ojos, entre las piedras de su casco histórico y las ruinas de un castillo que todavía conserva la memoria de su pasado medieval.


