Una mirada a Onda

Un recorrido por la historia, las calles y los lugares que forman parte de la identidad de Onda 

Una mirada a Onda

Un recorrido por la historia, las calles y los lugares que forman parte de la identidad de Onda 

Onda es una ciudad que guarda en sus calles ese aire de pueblo que hace que caminar por ella se sienta un poco como estar en casa. Las plazas del centro, las calles estrechas del casco antiguo y sus edificios históricos forman parte de una ciudad que ha sabido crecer sin perder esas pequeñas cosas que todavía forman parte de su esencia.

Desde la Font de Dins hasta lo alto del Castillo de las 300 Torres, Onda permite conocer su pasado mientras se pasea, se entra en un museo o se contempla la ciudad desde arriba. Aquí, la historia no está solo en los lugares que cuentan lo que ocurrió hace siglos, también forma parte del día a día de los ondenses.

La Font de Dins

Un recorrido por la historia de Onda

Onda cuenta con diferentes museos que permiten conocer su pasado y acercarse a otras épocas de la ciudad.

El Museo del Azulejo Manolo Safont es uno de los espacios que mejor representa la identidad de Onda. La cerámica ha estado ligada durante décadas a la economía y a la vida de la ciudad, y el museo recorre su evolución y las técnicas utilizadas a lo largo del tiempo. También ofrece talleres en los que se puede crear y decorar una pieza con tus propias manos.

También el Museo de Historia y Arqueología de Onda, dentro del Castillo de las 300 Torres, está dedicado a las diferentes civilizaciones que han habitado la ciudad. Sus piezas y su recorrido expositivo permiten conocer cómo ha ido cambiando Onda y sus habitantes a lo largo del tiempo.

Hay otros espacios que ayudan a descubrir diferentes capítulos de este pasado. El Molí de la Reixa acoge colecciones de paleontología y mineralogía, además de un espacio dedicado a los molinos, el agua y la naturaleza de Onda, mientras que la Torre de la Presó conserva las huellas de su antiguo uso como prisión. También la Casa de Dalt, una vivienda del siglo XVIII recuperada como espacio museístico, donde se conserva una colección de loza popular valenciana del siglo XIX procedente de Onda y otras localidades cercanas.

La Casa de Dalt

Y hay otro lugar que guarda una parte de la historia más reciente de la ciudad, la Cova de l’Algepsar. La poca luz y la temperatura más baja hacen que, al entrar, la sensación sea la de adentrarse en otro tiempo. Esta cavidad artificial fue utilizada como refugio durante la Guerra Civil y hoy permite conocer cómo se vivieron los bombardeos de 1938, una parte del pasado que todavía permanece en la memoria de la ciudad. 

El Castillo de las 300 Torres, la fortaleza que cuida de Onda

El Castillo de las 300 Torres es una parte fundamental de Onda. Estés donde estés, puedes verlo sobre la ciudad, como si desde lo alto velara por ella. Subir hasta el castillo permite recorrer los restos de la antigua fortificación y disfrutar de las vistas, donde la mirada alcanza hasta el mar.

Castillo de Onda

El castillo conserva las huellas de las diferentes culturas que han pasado por Onda, desde los íberos y los romanos hasta los musulmanes, que en el siglo X construyeron aquí una gran fortaleza. Su importancia fue tal que, durante su época de mayor esplendor, el caballero y escritor catalán Ramón Muntaner dejó escrito que tenía tantas torres como días tiene el año, de donde procede el nombre con el que todavía hoy conocemos este lugar.

En el siglo XII, Onda llegó a ser una de las ciudades más importantes al norte del Sarq Al-Andalus. Hoy, recorrer su castillo permite acercarse a ese pasado a través de los restos que todavía se conservan.

El Ermitorio del Salvador y el sentimiento ondense

Desde lo alto del castillo, Onda se contempla a los pies, pero al llegar a El Salvador, la ciudad queda atrás y el bosque pasa a rodearte. A pocos kilómetros de la ciudad, el Ermitorio del Salvador es un lugar al que puedes acercarte cuando hace buen tiempo para desconectar y disfrutar de la naturaleza. Rodeado de árboles y montaña, cuenta también con un merendero donde es habitual reunirse con familia o amigos y pasar un rato al aire libre.

Ermitorio de El Salvador

El Salvador también forma parte de las tradiciones de Onda y del sentimiento de muchos ondenses. Son muchos los que han subido hasta aquí durante las fiestas en honor al patrón, vinculando este lugar a recuerdos familiares y momentos compartidos a lo largo de los años.

Onda al aire libre

Onda también se disfruta fuera de sus calles. Sus rutas de senderismo y ciclismo cuentan con recorridos para diferentes niveles, mientras que el pantano del Sichar ofrece planes más aventureros, como el kayak o el paddle surf.

Pantano del Sichar

Puedes calzarte las zapatillas, coger la bicicleta o lanzarte al agua y dedicar unas horas a hacer deporte, respirar aire libre y cambiar el ritmo un rato.

Pasear por las calles de Onda

Pero una visita a Onda no estaría completa sin recorrer sus calles. Caminar sin demasiada prisa por el casco histórico permite encontrarse con la Iglesia de la Sangre, la Iglesia de la Asunción, las antiguas calles de la Morería y Judería, la zona de la Sinagoga o el Portal de San Pedro, mientras alrededor continúa la vida de la ciudad, entre comercios, parques y terrazas.

Plaza de la Sinagoga

Y en este paseo hay un lugar al que siempre merece la pena llegar, la Font de Dins. Es un punto de encuentro para quedar con amigos, reunirse con la familia, tomar algo o simplemente sentarse un rato. También es un buen lugar para probar un esmorzaret o descubrir alguno de los vermuts caseros de Onda. 

Con sus arcos, el reloj de sol y la cercana Torre de la Presó, la plaza cambia también según el momento del día. Cuando hace buen tiempo, las terrazas y las conversaciones la llenan; por la noche, las luces encendidas hacen que el lugar se convierta en una escena memorable.

Quizá sea precisamente caminando como mejor se entiende esa mezcla tan característica de Onda, una ciudad con siglos de historia que, al mismo tiempo, conserva esa esencia de pueblo. Porque aquí, además de visitar museos, subir al castillo, acercarte a El Salvador o hacer una ruta, también puedes simplemente pasear, sentarte en una plaza y ver cómo transcurre la vida de la ciudad.

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