Camino de Santiago desde Castellón: tras las huellas de los antiguos peregrinos

Una ruta que recorre la provincia entre montañas, ermitas y senderos históricos

Camino de Santiago desde Castellón: tras las huellas de los antiguos peregrinos

Una ruta que recorre la provincia entre montañas, ermitas y senderos históricos

Caminar desde la costa castellonense hacia el interior es adentrarse en un territorio que sorprende a cada paso. El Camino de Santiago que recorre la provincia invita a descubrir montañas serenas, pueblos llenos de historia y rincones donde el tiempo parece detenerse. Es una ruta que combina espiritualidad, naturaleza y patrimonio, perfecta para quienes desean vivir la provincia de una forma distinta y profunda.

Los orígenes espirituales del Camino de Santiago en Castellón

Basílica de Nuestra Señora de Lledó

Este itinerario, conocido como Camino de Castellón – Bajo Aragón, es el resultado del trabajo de la Asociación Amigos de la Ruta Jacobea «Ultreia Castellón». Desde finales del siglo XX esta Asociación trabaja para recuperar esta vía histórica de casi 300 Km que une Castellón con Zaragoza.

La ruta no se diseñó de manera casual. Sigue caminos que durante siglos han unido pueblos, valles y montañas. El camino aprovecha antiguas sendas por las que transitaban viajeros y peregrinos hacia Zaragoza y más en concreto, hacia la Basílica del Pilar. Un destino profundamente arraigado en la devoción popular.

El camino empieza en un lugar simbólico, la Ermita de Sant Jaume de Fadrell, históricamente vinculada a la orden de Uclés, protectora medieval de los caminantes. Allí, la primera piedra señalizada marca el inicio de la aventura, y a partir de ese punto las flechas acompañan al peregrino.

Un recorrido para descubrir la provincia paso a paso

Los primeros pasos discurren entre naranjos y el aroma del mar, antes de adentrarse en sierras y valles que parecen suspendidos en el tiempo. El itinerario atraviesa el Desierto de las Palmas, un enclave natural de gran belleza que marca la transición entre costa e interior. Desde allí, la ruta enlaza con la milenaria Vía Augusta y alcanza uno de los hitos arqueológicos más singulares: el Arco Romano de Cabanes.

Arco romano de Cabanes

La ascensión continúa por la Serra d’En Galceràn, donde los bosques y espectaculares panorámicas acompañan al caminante. El camino nos regala momentos para admirar la naturaleza y respirar tranquilidad. Tras alcanzar el punto más alto, el descenso hacia la ermita de Sant Pau de Albocàsser permite disfrutar de un entorno sereno para descansar antes de continuar la ruta.

Los pueblos y montañas que marcan la ruta

Desde Albocàsser, el camino conduce hacia Catí, un pueblo con una gran personalidad marcada por su arquitectura gótica, lonjas históricas y calles estrechas llenas de tradición. Más adelante, Vallivana se presenta como un enclave entre montañas. Un lugar donde la quietud y el paisaje invitan a caminar sin prisas, dejándose envolver por la historia y la cultura local.

Finalmente, el peregrino se adentra en la provincia de Teruel para enlazar en Aguaviva con el Camino del Bajo Aragón, que conduce hacia Zaragoza y el valle del Ebro. Desde allí, el flujo jacobeo continúa hasta Logroño y, finalmente, hasta Santiago de Compostela.

Ermita de Santa Bárbara (Aguaviva, Teruel)

Una ruta que conecta historia, naturaleza y espiritualidad

Más de 1.100 km separan Castellón de la Catedral de Santiago de Compostela, pero el viaje comienza mucho antes de llegar a Galicia. Empieza aquí, en una provincia llena de historia y belleza natural. Un camino que sigue vivo gracias a quienes lo recuperaron y, sobre todo, a quienes año tras año deciden recorrerlo para reconectar consigo mismo y descubrir la esencia del peregrinaje.

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